Alma y artesanía
He querido, últimamente, buscar autores hispanoamericanos actuales. Quisiera ver cómo escriben el sexo hoy en día. Cuando todavía leía a algunas personas, que no necesariamente eran autores publicados, siempre me pareció que había una necesidad general de describir el sexo entre dos personas de una manera cruda.
Inicialmente no comulgo con la idea. Primero pensé: "El sexo debe escribirse de una manera sensual". Pero luego pensé que no todos los encuentros sexuales son necesariamente sensuales. Quizás lo que se tenga que describir o lo que haga la diferencia en cómo se describe el sexo es el sentimiento que haya detrás, y, claro, el punto de vista.
Pero finalmente llegué a la conclusión que mi malestar con la descripción de quienes había leído hace mucho tiempo (por eso quiero leer a los de ahora, ver qué y cómo se está haciendo), es que todo está escrito con una vulgaridad propia de nuestros tiempos. No estoy hablando de alta y baja literatura. Rabelais escribía de lo escatológico con clase, el Marqués de Sade escribía con elegancia. Eso es lo que extraño. Me parece que esas cosas que leí eran grotescas en sí mismas, pero no grotescas como Valle Inclán. Otra vez. Falta ALMA. Eso es lo que la gente ya no tiene.
Cuando Dorian Gray cae a lo más bajo de lo bajo (en su propio esquema de las cosas), todo lo que hace está narrado con una maestría del lenguaje impresionante. Y esque, afortunadamente para el escritor, diría yo, su arte viene con la imperiosa necesidad de que él sea artista y artesano. No basta con sólo ser una de las dos. No puedes encargarle a alguien que escriba tu libro. Bueno, claro que puedes, pero para mí eso demeritaría todo el asunto.
La discusión de artista y artesano la he tenido muchas veces. Yo creo que tienes que ser las dos. Si quieres ser grande. GRANDE. Si quieres ser Paris Hilton escribiendo un libro pues se lo encargas a alguien, le das los pointers y listo. Y esto para mí es cierto de cualquiera de las artes. Pero me cansa escribir esto aquí. La discusión la he tenido con quienes he tenido que tenerla. Hasta ahora no ha habido un argumento que me convenza de que no importa que el artista no sea también artesano.
Entonces, de regreso a la literatura, yo creo que lo que faltaba en aquello que leía (no sé si ahora, pero prometo saberlo pronto) eran esas dos cosas: ALMA y ARTESANÍA
In : literatura
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