Hacía varios meses que habían dejado de ser novios y ahora tan pronto la invitación. Una M y una A entrelazadas enfrente y, al abrirla, letras cursivas y doradas que hacían daño. Lloró en el hombro de su mejor amiga, lloró mucho tiempo, muchas veces. Cuando hizo pausa a tanta lloradera para pensar mejor, decidió hacer lo que tenía que hacer. Lástima que todo acabó en divorcio después de noches estilo Mendoza para él, estilo Joplin para ella.